Antes de hablar de viento cruzado o en cola, debemos hacer una distinción fundamental que separa a los aficionados de los aviadores: la diferencia entre el movimiento de la masa de aire respecto al suelo y el flujo de aire respecto a tu ala.
Confundir estos dos conceptos es el error número uno al intentar entender la aerodinámica básica.
Viento Meteorológico
Es el que reportan los servicios de información (METAR, TAF o la Torre de Control). Nos indica el movimiento de la masa de aire con referencia al Norte Geográfico o Magnético.
Es el que te preocupa para planificar tu ruta, calcular tu deriva (drift) y saber si la pista en uso está dentro de los límites de operación.
Ejemplo: Un viento de 270° a 20 nudos.
Viento Relativo (Relative Wind)
Este es el concepto aerodinámico más importante. El viento relativo es el flujo de aire que se mueve paralelo y opuesto a la trayectoria de vuelo de la aeronave.
Imagina que sacas la mano por la ventanilla de un coche en movimiento un día sin viento. El aire que te golpea la mano es viento relativo creado por tu propio movimiento.
¿Por qué es crítico? Porque las alas de tu avión no «sienten» el viento meteorológico; sienten el viento relativo. La sustentación se genera únicamente cuando este viento relativo fluye correctamente sobre el perfil alar (desde el borde de ataque al borde de salida).
Como piloto, tu trabajo es gestionar la energía del avión para que, independientemente de cómo sople el viento meteorológico (de cara, cruzado o racheado), el viento relativo siempre alimente tus alas de forma segura.